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Los organizadores del 7º Congreso Mundial en la Prevención de la Diabetes y sus Complicaciones, que se celebra en Madrid del 11 al 14 de noviembre (Día Mundial de la Diabetes), han advertido, en la presentación del mismo, que se avecina una pandemia de diabetes tipo 2 si no se toman medidas de prevención de manera inmediata.

Este congreso tiene como lema “Hacer de la prevención una realidad” y está apoyado institucionalmente por la Real Academia Nacional de Medicina, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y la Federación Internacional de Diabetes (IDF, siglas en inglés). La diabetes se encuentra entre las diez principales causas de invalidez y presenta complicaciones que pueden causar la muerte, como infarto, ictus, amputaciones de extremidades inferiores y ceguera.

La IDF calcula que 366 millones de personas son diabéticas, de los que la mitad están sin diagnosticar, pero para 2030 serán 550 millones, un 50% más, por lo que el coste para el sistema sanitario será “inasumible por ningún gobierno”, según el profesor Rafael Gabriel, del Instituto de Investigación del Hospital La Paz y codirector del congreso junto con el profesor Jaakko Tuomilehto, de la Universidad de Helsinki. La prevalencia en España para la población entre los 30 y los 65 años se estima en el 12%, aunque es superior en algunas comunidades, como la canaria. La diabetes tipo 2 representa el 90% de los casos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda “reducir el riesgo de diabetes y mejorar su manejo y la prevención de sus complicaciones en el nivel de atención primaria”, asegura la doctora Gojka Roglic, responsable de la Unidad de Diabetes en el Departamento de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud de la OMS, que participa en el congreso.

De hecho, las recomendaciones en Atención Primaria sobre dieta y ejercicio reducen en más de un tercio el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según los resultados obtenidos del programa DE_PLAN, que se puso en marcha en diversos países europeos y que se presentan en el congreso, destaca el profesor Gabriel.

En España las intervenciones tuvieron lugar a través de 6 horas de charlas en centros de salud y recordatorios y controles periódicos. El objetivo era mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) de normopeso, realizar una ingesta de grasa inferior al 30% del consumo energético diario y una grasa saturada inferior al 10%, una ingesta de fibra mayor de 15 g/1000 Kcal y una actividad física regular, lo que supone un mínimo de 30 minutos diarios o más de 4 horas semanales.

Los resultados en Cataluña, con una reducción del 36,5% en el riesgo, fueron publicados en mayo en la revista Diabetologia. Para uno de los coordinadores del estudio catalán, el doctor Francesç Xavier Cos, vicepresidente del grupo de investigación Primary Care Diabetes Europe, “estos datos demuestran que hay que cambiar el modelo de Atención Primaria, que incluya concentrar esfuerzos en la población con mayor riesgo, donde es más coste-eficaz, y la participación del médico en la educación en salud a pacientes”.

Esta reducción del riesgo es aún mayor en intervenciones específicas sobre la dieta, como demostró un estudio español publicado el pasado año en Diabetes Care. En él se vio que la dieta mediterránea, por sí sola, durante al menos 5 años, conseguía reducir el riesgo de diabetes tipo 2 a la mitad (52%).

Para el coordinador del trabajo, el doctor Jordi Salas, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili, de la Universitad Rovira i Virgili, de Reus, “hay alimentos que si se consumen en exceso incrementan el riesgo de diabetes tipo 2, como la carne roja, los procesados y las bebidas ricas en azúcar, incluyendo algunos jugos de fruta”. En cambio, otros, que forman parte de la dieta mediterránea, reducen su riesgo, como “los cereales integrales, el café, el aceite de oliva, los frutos secos, las legumbres, las frutas y verduras y el pescado”. Una dieta que, confiesa, “se está abandonando”.

La crisis amenaza la dieta mediterránea

En ello coincide la doctora Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz, de Madrid. La crisis, advierte, “amenaza la supervivencia de la dieta mediterránea y en unos años es posible que veamos las consecuencias en un incremento de la diabetes tipo 2”. La razón es que “comer insano sale más barato”, subraya, y “un postre hipercalórico y rico en grasas saturadas cuesta menos que una fruta”. Por ello, plantea la necesidad de educar en hábitos de alimentación saludables desde el colegio e invertir en la promoción de frutas y verduras.

Además, a la dieta mediterránea le ha salido un competidor en el ámbito de la salud: la dieta báltica, según los estudios realizados por otro de los participantes en el congreso, el doctor Matti Uusitupa, profesor de Nutrigenómica y Nutrigenética en la Universidad de Eastern Finlandia.

Se trata de una dieta “baja en grasas saturadas, pero incluye aceite de colza, margarinas basadas en él, frutas, bayas y vegetales locales y productos de grano integral”, señala. A su juicio, “podría ser también antiinflamatoria y, a través de este mecanismo podría ayudar a proteger tanto de la resistencia a la insulina como del defecto de la secreción de insulina a largo plazo”, añade.

Fuente: elsemanaldigital.com